La humanidad se enfrenta hoy a una doble crisis importante: el cambio climático y la contaminación generalizada por productos químicos, pesticidas y plásticos. Estas crisis representan una amenaza directa no solo a los ecosistemas, sino también a la salud y la resiliencia de las sociedades humanas, especialmente en las zonas más vulnerables. Las próximas generaciones, enfrentadas a fenómenos climáticos extremos, pérdida de biodiversidad y degradación continua de las tierras agrícolas, tendrán que enfrentar el desafío de sobrevivir en un mundo en gran medida cambiado.
En lugar de simplemente mitigar las emisiones de carbono, existe una necesidad urgente de centrarse en la regeneración de espacios naturales y agrícolas. Esta regeneración se basa en prácticas como la transición agrícola libre de químicos, la agroforestería y la reforestación masiva, que son soluciones capaces de restaurar la biodiversidad, revitalizar los suelos y fortalecer la resiliencia humana ante futuras crisis. Este artículo demuestra por qué estas acciones deben financiarse de inmediato y ofrece órdenes de magnitud sobre el esfuerzo a realizar en términos de áreas a regenerar y la financiación necesaria.
I. Regeneración de ecosistemas: una necesidad para las próximas tres generaciones
- Los efectos combinados del cambio climático y la contaminación en la salud humana y ecológica
La alteración del clima, combinada con la propagación de sustancias químicas en los ecosistemas, ejerce una presión insostenible sobre la salud humana y los ecosistemas:
- Salud humana: Los pesticidas y los plásticos, omnipresentes en las cadenas alimentarias, aumentan los riesgos de enfermedades crónicas, incluidos cánceres, alteraciones endocrinas y enfermedades respiratorias. Según la OMS, la exposición a pesticidas causa más de 200.000 muertes cada año. A esto se suman los impactos directos del calentamiento global, como la desnutrición provocada por la pérdida de cultivos, el aumento de enfermedades transmitidas por vectores (como la malaria) y los efectos de las olas de calor.
- Biodiversidad: La contaminación química y el cambio climático están provocando el colapso de las poblaciones de insectos polinizadores, la destrucción de hábitats naturales y la reducción de especies animales y vegetales. En 2020, WWF estimó que el 68% de las poblaciones de vida silvestre habían desaparecido en sólo 50 años.
- Regenerar ecosistemas para aumentar la resiliencia
La regeneración de ecosistemas se basa en prácticas agrícolas y forestales que restauran los suelos, aumentan la biodiversidad y mejoran la resiliencia de las comunidades frente a los desastres climáticos.
- Agroforestería: La agroforestería, que implica combinar árboles con cultivos y ganado, es una solución clave para restaurar ecosistemas degradados. Los árboles ayudan a secuestrar carbono, proteger el suelo contra la erosión y regenerar el agua subterránea. Además, la sombra que proporcionan reduce la temperatura de las tierras agrícolas, haciéndolas más resistentes a las olas de calor.
- Transición agrícola libre de químicos: La agricultura regenerativa, sin el uso de químicos, mejora la salud del suelo y promueve la biodiversidad. Prácticas como la rotación de cultivos, la cobertura del suelo y el compostaje ayudan a aumentar los rendimientos sin depender de fertilizantes químicos. Estos métodos no sólo restauran la productividad agrícola, sino que también reducen la contaminación de los ecosistemas.
- Reforestación masiva: La reforestación, ya sea natural o asistida, es esencial para restaurar áreas degradadas y estabilizar el clima local. Cada hectárea de bosque replantado puede secuestrar hasta 1,5 toneladas de CO₂ al año, al tiempo que proporciona beneficios ecológicos como la protección de la biodiversidad y la regulación de los ciclos hidrológicos.
II. Órdenes de magnitud: superficies a regenerar y financiación necesaria
- Superficie a regenerar: un enfoque global
- Agroforestería: La ONU estima que alrededor de 2 mil millones de hectáreas de tierra en todo el mundo están degradadas. La agrosilvicultura podría implementarse en al menos 500 millones de hectáreas para 2050 para tener un impacto significativo. Según estudios recientes, la adopción a gran escala de la agrosilvicultura podría secuestrar hasta 9 mil millones de toneladas de CO₂ por año.
- Reforestación: Según un informe de la ONG Global Forest Watch, alrededor de 900 millones de hectáreas de tierras deforestadas en todo el mundo son aptas para la reforestación. El objetivo de restaurar 350 millones de hectáreas de tierra para 2030, fijado por la iniciativa Bonn Challenge, podría secuestrar entre 26 y 63 gigatoneladas de CO₂ para 2050.
- Transición agrícola: Se espera que la transición a la agricultura orgánica y regenerativa afecte aproximadamente a 1.500 millones de hectáreas de tierras agrícolas en todo el mundo. Una transición de este tipo mejoraría la resiliencia de los suelos y evitaría la emisión de millones de toneladas de contaminantes químicos cada año.
- Financiamiento necesario
- Agroforestería: El costo promedio de la agroforestería se estima entre USD 500 y USD 1000 por hectárea. Regenerar 500 millones de hectáreas, esto representaría una inversión total de 250 a 500 mil millones de dólares durante los próximos 10 a 30 años.
- Reforestación: El costo de la reforestación oscila entre $500 y $3000 por hectárea, dependiendo de la región y las técnicas utilizadas. Por tanto, restaurar 350 millones de hectáreas de aquí a 2030 requeriría entre 175 y 1.050 millones de dólares. A modo de comparación, el Fondo Verde para el Clima de las Naciones Unidas pretende movilizar 100.000 millones de dólares al año para financiar proyectos de este tipo.
- Transición agrícola: Las inversiones en agricultura orgánica varían según la región, pero a menudo se cita un orden de magnitud de alrededor de 1.500 a 2.000 dólares por hectárea. Para una transición de 1.500 millones de hectáreas de tierras agrícolas, la financiación necesaria podría alcanzar los 3 billones de dólares en los próximos 20 a 30 años.
III. Beneficios a largo plazo: salud, resiliencia y adaptación
- Mejora de la salud humana
La transición a una agricultura libre de químicos reduciría significativamente las enfermedades relacionadas con la exposición a pesticidas. Además, la restauración de los ecosistemas reduciría los riesgos de que surjan nuevas pandemias al restaurar hábitats naturales que previenen el contacto entre humanos y animales portadores de enfermedades zoonóticas.
- Resiliencia ante los desastres climáticos
Los suelos saludables y los ecosistemas diversos protegen mejor a las comunidades de inundaciones, sequías y olas de calor. Los estudios muestran que las granjas agroforestales son más resilientes a los fenómenos climáticos extremos, lo que garantiza rendimientos agrícolas más estables y una mayor seguridad alimentaria.
- Restauración de servicios ecosistémicos.
En plus de la séquestration du carbone, les écosystèmes restaurés fournissent des services essentiels tels que la régulation du climat local, la purification de l’air et de l’eau, et la fertilité des sols. Ces bénéfices sont fondamentaux pour soutenir les générations futures.
Conclusión
La regeneración de los ecosistemas agrícolas y forestales, a través de la agrosilvicultura, la transición agrícola libre de químicos y la reforestación, es el principal esfuerzo a financiar para mejorar la resiliencia humana frente a las crisis climáticas y sanitarias para las próximas tres generaciones. Los órdenes de magnitud propuestos muestran que, aunque las inversiones son elevadas, los beneficios para la salud humana, la biodiversidad y la estabilidad climática valen la pena. Es imperativo actuar ahora para evitar crisis aún más graves en las próximas décadas.


